Colombia atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su transición hacia la movilidad eléctrica. Sin embargo, mientras las ventas de vehículos de cero emisiones registran cifras históricas, la infraestructura de carga enfrenta un desafío cada vez más evidente: crecer con la misma velocidad que demanda el mercado.
Las cifras más recientes de la ANDI y Fenalco muestran que entre enero y junio de 2026 se matricularon 24.477 vehículos 100 % eléctricos, un incremento del 235,5 % frente al mismo periodo del año anterior. A esto se suma la data del Ministerio de Transporte en donde revelan que el incremento en la importación de vehículos eléctricos es de un 225%; consolidando a Colombia como uno de los mercados de movilidad sostenible con mayor crecimiento en América Latina.
Este panorama ha abierto un nuevo debate para el sector energético y de infraestructura: la necesidad de acelerar el despliegue de estaciones de carga en todo el territorio nacional mediante procedimientos regulatorios que permitan responder al crecimiento del parque automotor eléctrico sin sacrificar los estándares de seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico.
Compañías del sector, especializadas en infraestructura para movilidad eléctrica, coinciden en que el reto ya no consiste únicamente en instalar más estaciones de carga, sino en construir un marco operativo que permita hacerlo con mayor agilidad.
Actualmente, la puesta en funcionamiento de una electrolinera puede requerir estudios de conexión, disponibilidad de capacidad en la red, ampliaciones de potencia o amperaje, adecuaciones de transformadores, aprobación de diseños eléctricos y autorizaciones por parte de los operadores de red, procedimientos que pueden extender significativamente los tiempos de ejecución dependiendo de las condiciones técnicas de cada proyecto.
Si bien Colombia cuenta con instrumentos como la Ley 1964 de 2019, que promueve el uso de vehículos eléctricos; la Ley 1715 de 2014, modificada por la Ley 2099 de 2021, que fortalece la transición energética; y las disposiciones técnicas del RETIE y la CREG para garantizar instalaciones seguras, el crecimiento acelerado de la movilidad eléctrica plantea la oportunidad de revisar y optimizar los procedimientos asociados a la conexión de nueva infraestructura de carga, especialmente en materia de ampliación de capacidad eléctrica, tiempos de respuesta y coordinación entre operadores de red, comercializadores y autoridades del sector.
Según Andrés Albarracín, Country Manager de Evinka Tech Colombia: «Los ciudadanos están dispuestos a apostar por la movilidad eléctrica. El siguiente paso es garantizar que la infraestructura pueda crecer al mismo ritmo. Más que nuevas normas, el país necesita procesos más ágiles para las conexiones eléctricas, las ampliaciones de capacidad y la puesta en operación de nuevos puntos de carga. Esa será una condición fundamental para ofrecer autonomía a los usuarios y consolidar la transición energética en todas las regiones».
Un reto nacional para la competitividad
Según la data, hay una baja relación entre cargadores y vehículos eléctricos en Colombia, estimada en un punto de carga por cada 160 autos vendidos.
Para el sector, ampliar la infraestructura de carga representa mucho más que instalar electrolineras. Significa garantizar que la transición energética pueda desarrollarse con la velocidad que demanda el mercado, reducir la denominada «ansiedad de autonomía» entre los conductores y generar condiciones que incentiven la adopción de vehículos eléctricos en ciudades intermedias y corredores estratégicos.
La articulación entre el *Ministerio de Minas y Energía, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), los operadores de red y las empresas del sector será determinante para simplificar procesos técnicos, optimizar tiempos de conexión y facilitar nuevas inversiones en infraestructura.
Grandes son los esfuerzos que se han hecho por parte del sector privado, inversionistas extranjeros que han visto un gran potencial en el país y en este mercado, así como el Gobierno nacional y prueba de ello son las rutas estratégicas que se han consolidado como la reciente Ruta E, que abarcaría desde Bogotá a Santa Marta con la instalación de 11 electrolineras.
Por su parte, Evinka Tech ha venido realizando durante el año la instalación de varias electrolineras como es la ruta de Bogotá – Medellín, con seis puntos de conexión; así como otras en las afueras de Chía, Paipa, o los tres puntos que tiene instalados en la ciudad de Bogotá. La apuesta es enorme, revela el Country Manager que la proyección para los próximos años es instalar 150 electrolineras en el territorio nacional: unidades residenciales, centros comerciales, gasolineras, etc.
A este proyecto se suma la nueva estación ubicada sobre la Avenida 30 de agosto en Pereira, uno de los principales corredores viales de la capital risaraldense y eje de conexión entre la ciudad, Dosquebradas, Armenia, Manizales y el norte del Valle del Cauca, convirtiéndose en un punto estratégico para quienes se desplazan por el Eje Cafetero.
Su ubicación permitirá complementar la red existente en esta zona del país y mejorar la conectividad con estaciones de carga ubicadas en municipios y ciudades cercanas, fortaleciendo la autonomía de los usuarios en uno de los corredores con mayor potencial para la movilidad eléctrica y el turismo sostenible. La apertura de este nuevo punto responde al crecimiento sostenido de los vehículos eléctricos en el occidente colombiano y busca ofrecer alternativas de carga para usuarios particulares, flotas empresariales y viajeros que recorren la región.
La movilidad eléctrica dejó de ser una tendencia para convertirse en una realidad, una alternativa frente al aumento en los combustibles, el Pico y Placa, limitaciones de viaje en carretera, e incluso el desarrollo sostenible y el cuidado del medio ambiente por lo cual, el país avanza de manera progresiva que beneficia a diferentes industrias.
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