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Vanguard 2026: A dónde va la visión de Net-a-Porter este año

Por: Camila Castro

El grupo Net-a-Porter anunció la selección de tres marcas con base en Nueva York para la edición 2026 de su programa Vanguard, una iniciativa enfocada en impulsar diseñadores emergentes con una visión creativa clara y un impacto cultural en crecimiento. Las firmas elegidas son Kallmeyer, Colleen Allen y Heirlome, cada una con propuestas distintas pero alineadas con una narrativa contemporánea que la plataforma busca amplificar.

El programa Vanguard no es nuevo, pero sí ha ido ganando relevancia en un momento en el que el sistema de la moda necesita redefinir cómo se descubren y se posicionan nuevas voces. Más allá de la visibilidad, la iniciativa ofrece mentoría personalizada, acompañamiento estratégico y campañas dedicadas para presentar las colecciones primavera verano 2026 en el ecosistema global de Net a Porter. En términos prácticos, se trata de acceso. Acceso a una audiencia internacional, a conocimiento de negocio y a una red de contactos que suele ser difícil de construir en las primeras etapas de una marca.

La elección de Kallmeyer, fundada en 2012 por Daniella Kallmeyer, responde a una tendencia que lleva varios años consolidándose. La relectura del vestuario cotidiano desde una perspectiva más flexible, donde las fronteras entre lo masculino y lo femenino se vuelven menos rígidas. La marca ha construido su identidad sobre básicos elevados, con énfasis en sastrería, pantalones amplios, camisas de algodón y vestidos de líneas limpias. No es una propuesta que busque llamar la atención desde lo evidente, sino que trabaja desde la consistencia y la construcción de un guardarropa modular.

En el marco del programa, Kallmeyer contará con mentoría de Sarah Rutson, directora de contenido global de Net a Porter, y de Libby Page, directora de mercado de la plataforma. Ambas figuras han sido clave en la definición de la oferta y el discurso comercial del retailer, lo que sugiere un acompañamiento enfocado en consolidar el posicionamiento de la marca dentro de un mercado global.

En paralelo, la inclusión de Colleen Allen introduce una energía distinta. Basada en Brooklyn, Allen debutó en la New York Fashion Week en 2024, después de haber trabajado con firmas como The Row y Calvin Klein bajo la dirección de Raf Simons. Su trabajo ha sido descrito como una exploración de arquetipos femeninos con un matiz más oscuro, donde referencias históricas se combinan con materiales utilitarios como el fleece.

Allen recibirá mentoría de Elsa Lanzo, CEO de Rick Owens, y de Katie Shillingford, estilista y directora de moda de AnOther Magazine. La combinación entre una mirada empresarial sólida y una visión editorial apunta a fortalecer tanto el desarrollo de producto como su proyección cultural.

La tercera marca, Heirlome, introduce un enfoque que conecta con una conversación más amplia dentro de la industria. Fundada por Stephanie Suberville y Jeffrey Axford, la firma trabaja en colaboración con artesanos de México y América Latina, explorando técnicas tradicionales como el tejido, el bordado y el trabajo con patrones. En un momento en el que la sostenibilidad y la trazabilidad son temas centrales, su propuesta no solo es estética, sino también estructural.

En este caso, el programa incluye una red de mentoría más amplia. Heirlome trabajará con Gabriela Hearst y Aditi Mayer, además de contar con el acompañamiento de Heather Kaminetsky, CEO de Net a Porter, y Johanna Sjöberg, CEO de Toteme. Se trata de un equipo que combina sostenibilidad, estrategia y visión de negocio.

Más allá de los nombres, lo que resulta interesante es la lectura que hace Net a Porter sobre el momento actual de la moda. Las tres marcas seleccionadas no responden a una única tendencia, sino a distintas formas de entender el diseño hoy. Desde la funcionalidad refinada de Kallmeyer, pasando por la exploración estética de Allen, hasta el enfoque colaborativo y artesanal de Heirlome, el programa construye una especie de mapa sobre hacia dónde se está moviendo la industria.

También es relevante el rol que juega una plataforma como Net a Porter en este proceso. Durante años, los grandes retailers han sido principalmente distribuidores. Hoy, su papel se expande hacia la curaduría y el desarrollo de talento. No solo venden producto, también construyen narrativa. Deciden qué marcas se ven, cómo se presentan y en qué contexto se insertan.

En ese sentido, el programa Vanguard funciona como una extensión de esa curaduría. No se trata únicamente de apoyar a diseñadores emergentes, sino de posicionarlos dentro de un discurso más amplio. Uno que conecta creatividad, negocio e impacto cultural.

Este tipo de iniciativas también responde a una necesidad del sistema. La moda siempre ha dependido de nuevas voces para mantenerse relevante, pero el acceso a recursos y visibilidad ha sido históricamente limitado. Programas como este buscan cerrar esa brecha, aunque también plantean preguntas sobre quién define qué es “emergente” y bajo qué criterios se construye ese reconocimiento.

 

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