Por: Camila Castro
La confirmación de la Federación de la Haute Couture de la Moda fue clara: Off-White regresa al calendario oficial de Paris Fashion Week este marzo. Pero más que un espacio en la agenda, es un reencuentro con la ciudad donde la marca consolidó su dimensión global y donde el nombre de Virgil Abloh quedó inscrito como parte de la historia contemporánea de la moda y del lujo.
Fundada en 2012, Off-White nació como una plataforma conceptual antes que como una simple marca de streetwear. Abloh definía la marca como un espacio “gris” entre el negro y el blanco. Desde el inicio, estableció códigos visuales reconocibles: las flechas cruzadas, las diagonales industriales, las comillas que convertían objetos cotidianos en declaraciones culturales. Creo un sistema semiótico que cuestionaba la originalidad y la apropiación.
En pasarela, Abloh trasladó esa lógica a la construcción de colecciones que mezclaban sastrería con uniformes industriales y vestidos fluidos con referencias utilitarias. Fue de los primeros diseñadores en integrar el lenguaje del “drop” y la colaboración dentro del circuito de lujo, generando expectativa con alianzas que cruzaban moda, música y deporte.
Entre sus desfiles más relevantes está la colección primavera verano 2018 en París, donde presentó una visión de feminidad urbana con vestidos transparentes, cinturones industriales y un casting diverso que rompía con la homogeneidad habitual. En 2019, su desfile masculino en el marco de Paris Fashion Week profundizó en la idea de uniforme contemporáneo, combinando trajes deconstruidos con referencias al workwear.
Uno de los momentos más simbólicos fue el desfile “Figures of Speech” en 2020, que funcionó como extensión de la exposición homónima dedicada a su obra. Allí, Off-White se presentó no solo como marca. La escenografía, el uso del color y la narrativa reforzaron la idea de Abloh como diseñador que operaba desde la teoría tanto como desde la estética.
Tras su fallecimiento, el desfile otoño invierno 2022, titulado “Spaceship Earth: An Imaginary Experience”, actuó como homenaje póstumo. Fue una celebración de su universo, la mezcla de alta costura, sastrería y referencias futuristas. Fue un recordatorio de la amplitud de su visión, de un talento que cambió el rumbo de una industria que en su momento no valoraba lo suficiente la diversidad.
En paralelo a su trabajo en la marca, Abloh redefinió el rol del director creativo cuando asumió la dirección artística masculina de Louis Vuitton en 2018. Su debut en el Palais-Royal marcó un punto de inflexión en la representación dentro del lujo europeo. Esa visibilidad retroalimentó a Off-White, posicionándola no como una firma emergente, sino como un actor central en el sistema.
El legado de Abloh dentro de Off-White no se limita a siluetas o accesorios. Se traduce en metodología: interdisciplinariedad, diálogo con la cultura digital, apertura a colaboraciones estratégicas y una constante revisión de lo que significa el lujo en el siglo XXI.
El retorno de Off-White a la pasarela parisina plantea preguntas claras. ¿Continuará la marca profundizando en la sastrería y en una visión más madura del vestuario? ¿Reforzará su ADN en el Street style? ¿Cómo se reinterpretarán los códigos que Abloh creo?
París fue el escenario donde Off-White dejó de ser un simple fenómeno cultural para convertirse en una institución de moda en el calendario. Volver implica asumir esa responsabilidad. La expectativa no solo la dicta la nostalgia, sino mantener el legado de un diseñador que marco vidas ysi algo enseñó Virgil Abloh es que la moda puede ser simultáneamente producto, discurso y plataforma.


