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Con una nueva inversión de $100 millones, el Premio de Arte Acoplásticos completa su primer ciclo 

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La obra de Gabriela Pinilla, ganadora de la primera edición, fue presentada en ARTBO | Feria. 

En paralelo, Ana María Chamucero es anunciada como la artista ganadora de la segunda edición. 

Por primera vez, el Premio completa el proceso que va desde la selección de una artista hasta la producción y presentación de su obra. 

El Premio de Arte Acoplásticos llega a un momento clave de su desarrollo: por primera vez, completa el ciclo que contempla la selección de una artista, el acompañamiento para la creación de una nueva obra y su posterior presentación. Así, mientras Gabriela Pinilla, ganadora de la edición 2025, presentó No hay amor sin libertad en el espacio de Ágora durante ARTBO|Feria (24-27 de septiembre), Ana María Chamucero es anunciada como la ganadora de 2026 y comienza el proceso de producción de su propuesta, que se presentará en el mismo evento del próximo año.

Los dos momentos permiten ver en funcionamiento el propósito con el que fue concebido el reconocimiento: apoyar la creación y fortalecer el vínculo entre empresa, cultura y sociedad, a través de un proceso que acompaña a los artistas desde la conceptualización hasta la producción y exhibición de sus obras.

En su primera edición, el premio fue otorgado a Gabriela Pinilla, quien desarrolló No hay amor sin libertad, un homenaje a Manuela Sáenz, que hace parte del sexto capítulo de La venganza de la historia, serie de pinturas, murales y libros ilustrados que la artista desarrolla desde 2007. La comisión se presentó en el Ágora durante ARTBO | Feria (24-27 de septiembre).

Para la segunda edición, la ganadora es Ana María Chamucero, presentada por la joven Galería El Coleccionista de Medellín. Su propuesta, Estrategias de almacenaje, plantea tres piezas monumentales construidas con costales de polipropileno usados, recuperados de depósitos de reciclaje de Bogotá. La instalación explora las posibilidades de apilar, encajar y doblar este material y establece un diálogo entre industria, reciclaje y mercado, al relacionar la circulación de los costales con el transporte y el intercambio de las obras de arte.

Un modelo que acompaña la creación 

A diferencia de un reconocimiento basado en la adquisición de una obra existente, el Premio de Arte Acoplásticos funciona como una comisión para la creación de una nueva obra. Las galerías participantes postulan a sus artistas y un comité de tres jurados selecciona a la persona ganadora. La obra permanece en posesión de la artista.

El premio contempla COP 100 millones para hacer posible cada proyecto, distribuidos de la siguiente manera:

  • COP 50 millones para producción.
  • COP 30 millones para museografía y montaje.
  • COP 20 millones para honorarios de la artista.

El acompañamiento continúa durante las diferentes etapas del proyecto, desde su conceptualización hasta la producción y exhibición. La obra se produce en Colombia y se presenta en ARTBO | Feria del año siguiente. Además, las bases contemplan su exhibición posterior en una sala del programa ARTBO.

“El propósito del premio es que se convierta en una plataforma para reconocer e impulsar el talento colombiano. Al completar este primer ciclo, estamos felices de estar conectando a las empresas con la cultura”, afirmó Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos.

El proceso de selección está a cargo de un jurado integrado por José Roca, curador colombiano de trayectoria internacional, fundador de FLORA ars+natura y excurador adjunto de arte latinoamericano de la Tate de Londres; Claudia Segura, jefa de la Colección del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA); y Rafael Londoño, coleccionista, curador independiente y director del Premio de Arte Acoplásticos.

La evaluación contempla criterios como la solidez conceptual de la propuesta, el manejo del gran formato y del espacio, el impacto social y la trayectoria artística. De esta manera, el premio busca acompañar proyectos que puedan desarrollar una propuesta artística con una escala y unas condiciones de producción que permitan su encuentro con nuevos públicos.

Rafael Londoño Mejía, director del Premio de Arte Acoplásticos, señaló que “la comisión permite que los artistas desarrollen obras pensadas especialmente para este proceso, con el tiempo y los recursos necesarios para llevar sus ideas a una nueva escala. Ese es uno de los grandes valores del premio”.

El propósito de la iniciativa apunta precisamente a construir país a través del arte, entendiendo la creación como un espacio para generar nuevas perspectivas y maneras de pensar. En ese sentido, el encuentro entre la industria y el sector cultural busca ir más allá del apoyo económico y convertirse en una plataforma para propuestas que exploren materiales, territorios, historias y problemáticas desde perspectivas diferentes.

Con Gabriela Pinilla presentando el resultado de la primera comisión y Ana María Chamucero iniciando un nuevo proceso de creación, el Premio de Arte Acoplásticos entra en una nueva etapa. La intención es que cada edición no solo produzca una obra, sino que contribuya a construir un legado y a abrir nuevas conversaciones entre el arte, la industria y la sociedad colombiana.


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