¿Qué tienen que ver unas cabras con la prevención de incendios, el control de especies invasoras y el manejo de terrenos?
Mucho más de lo que podría parecer.
En California, Rent A Goat convirtió el comportamiento natural de estos animales en un servicio especializado de manejo de vegetación. La empresa utiliza rebaños de cabras y ovejas para consumir determinadas plantas, reducir biomasa y controlar terrenos donde las alternativas mecánicas pueden resultar costosas, difíciles o poco prácticas.
La idea se conoce como pastoreo dirigido o targeted grazing: no se trata simplemente de dejar animales en un terreno para que coman, sino de diseñar un tratamiento en función de la vegetación, el objetivo ambiental, el área, el tiempo y la intensidad del pastoreo.
Y lo que comenzó como una idea llamativa terminó convirtiéndose en un negocio que trabaja con propietarios particulares, empresas, municipios, distritos de bomberos, escuelas, utilities, asociaciones de propietarios, granjas y ranchos en California.
De alquilar cabras a crear un servicio ambiental
Rent A Goat comenzó en 2010 con una idea relativamente sencilla: utilizar cabras para limpiar terrenos.
La propuesta aprovechaba una característica natural del animal. Las cabras pueden consumir arbustos, malezas y diferentes tipos de vegetación, y además pueden desplazarse por pendientes y terrenos donde el acceso de maquinaria pesada puede ser complicado.
Con el tiempo, la empresa fue llevando esta idea hacia proyectos de mayor escala.
Hoy, Rent A Goat presenta el pastoreo dirigido como una herramienta para controlar vegetación, reducir combustible vegetal, manejar especies invasoras y apoyar determinados objetivos de prevención de incendios.
La compañía asegura haber desplegado más de 10.000 cabras y haber pastoreado más de 25.000 acres.
También calcula que sus operaciones han evitado más de 1.700 toneladas de CO₂e frente al uso de maquinaria.
Este último dato debe tomarse con contexto: se trata de una estimación de la propia empresa basada en una comparación con el combustible que utilizaría maquinaria para realizar trabajos similares, y no de una medición independiente de emisiones evitadas.
¿Cómo funciona el pastoreo dirigido?
La diferencia entre poner animales a pastar y realizar pastoreo dirigido está precisamente en la planificación.
Los operadores determinan qué vegetación se busca controlar, dónde se realizará el tratamiento, cuántos animales se necesitan y durante cuánto tiempo deben permanecer en cada área.
Para controlar sus movimientos pueden utilizarse cercas temporales y otros sistemas de manejo.
El objetivo tampoco es necesariamente eliminar toda la vegetación.
En determinados proyectos se busca disminuir la cantidad de biomasa, abrir espacios dentro de la vegetación, controlar una especie invasora o reducir determinados combustibles que pueden contribuir a la propagación de un incendio.
Por eso, el resultado depende de múltiples variables: el tipo de animal, la especie vegetal, la época del año, la densidad del rebaño, la duración del tratamiento y las características del terreno.
¿Realmente funciona?
La evidencia científica indica que puede funcionar, pero no de manera universal.
Investigaciones realizadas en California han documentado reducciones importantes de determinados tipos de vegetación y combustibles después del pastoreo con cabras.
Además, una revisión científica que analizó 70 estudios realizados en 17 países encontró que el pastoreo dirigido puede reducir plantas no deseadas y modificar la composición de la vegetación.
Sin embargo, los investigadores también señalan que todavía existen preguntas sobre los efectos a largo plazo y que la eficacia depende del ecosistema y del objetivo del tratamiento.
En otras palabras: las cabras funcionan como una herramienta de manejo, no como una solución mágica.
¿Las cabras previenen incendios?
Esta es probablemente la parte que más llama la atención, pero también la que requiere mayor precisión.
Las cabras no pueden impedir que se produzca un incendio.
Tampoco pueden sustituir a los bomberos, eliminar todos los combustibles disponibles o garantizar que un terreno no se queme.
Lo que sí pueden hacer es reducir determinados tipos de vegetación que funcionan como combustible.
Al disminuir la cantidad o continuidad de vegetación en determinadas zonas, el pastoreo puede formar parte de una estrategia más amplia de manejo del riesgo.
Por eso, en lugar de hablar de “cabras que evitan incendios”, resulta más preciso hablar de cabras utilizadas para reducir combustible vegetal como parte de estrategias de prevención.
De los jardines privados a los proyectos públicos
El fenómeno resulta todavía más interesante porque el pastoreo dirigido ya no se limita a propietarios particulares.
En California existen programas públicos que incorporan el pastoreo prescrito dentro de las herramientas disponibles para la prevención de incendios.
También se han desarrollado proyectos de control de especies invasoras en terrenos públicos.
Uno de los ejemplos recientes involucra al Bureau of Land Management, que utilizó alrededor de 750 cabras durante varias semanas en Sacramento River Bend para controlar diferentes especies de vegetación invasora.
Los animales fueron manejados mediante cercas temporales para concentrar el pastoreo en las áreas determinadas.
El caso demuestra que la herramienta puede utilizarse para objetivos diferentes a la limpieza convencional de terrenos.
Un modelo que se está utilizando en otros países
California no es el único lugar donde se está explorando esta estrategia.
Australia ha utilizado cabras en programas relacionados con la reducción de combustible vegetal y prevención de incendios.
En España, el ganado también ha sido estudiado y utilizado para mantener determinadas áreas cortafuegos y reducir biomasa.
Francia ha recurrido al pastoreo en zonas donde se busca mantener corredores y espacios estratégicos frente al riesgo de incendios.
Y en Reino Unido existen proyectos de conservación que utilizan cabras para controlar arbustos y vegetación invasora en determinados ecosistemas.
La lógica es similar, aunque cada proyecto responde a las condiciones de su territorio.
La paradoja: una cabra puede ser solución o problema
Existe además un dato que demuestra por qué estos proyectos necesitan planificación.
En países como Australia y Nueva Zelanda, las cabras asilvestradas pueden ser consideradas especies invasoras y generar impactos negativos sobre ecosistemas nativos.
El mismo animal que puede utilizarse para controlar una especie vegetal en un terreno determinado puede convertirse en un problema ambiental cuando su población queda fuera de control.
Por eso, el concepto central no es realmente “usar cabras”.
Es utilizar animales de manera controlada para conseguir un objetivo ambiental específico.
¿Podría aplicarse un modelo similar en Colombia?
La pregunta también resulta interesante para Colombia.
El país podría estudiar aplicaciones del pastoreo dirigido en terrenos periurbanos, zonas rurales, corredores ecológicos, control de determinadas especies invasoras, restauración de áreas y manejo preventivo de combustible vegetal.
Pero replicar el modelo exigiría mucho más que comprar o alquilar animales.
Sería necesario estudiar cada ecosistema, determinar qué vegetación se quiere controlar, establecer la intensidad adecuada del pastoreo, garantizar el bienestar de los animales y evitar daños sobre especies nativas que deben conservarse.
También habría que medir los resultados.
Una iniciativa profesional podría incluso combinar pastoreo dirigido, restauración ecológica, monitoreo ambiental y tecnologías de geolocalización para demostrar qué ocurrió antes y después de cada intervención.
La innovación puede estar en algo que ya existe
La historia de Rent A Goat plantea una idea interesante para un mundo que busca nuevas soluciones ambientales.
No siempre innovar significa inventar una tecnología completamente nueva.
A veces significa observar algo que existe desde hace miles de años y encontrar una manera de aplicarlo con planificación, conocimiento científico, tecnología y un modelo de negocio.
Las cabras llevan mucho tiempo comiendo vegetación.
La innovación está en convertir ese comportamiento natural en un servicio ambiental medible y especializado.
Y quizás esa sea la verdadera historia detrás de Rent A Goat.
También te puede interesar: Essity refuerza su compromiso con las comunidades de Cajicá mediante la conservación del humedal La Tingua Bogotana