Por Camila Castro
Cada año, mientras las pasarelas se llenan de tendencias efímeras, hay un espacio que se mantiene firme como plataforma de legitimidad, talento y oportunidad real en la moda: el CFDA/Vogue Fashion Fund. A medida que nos acercamos a la revelación de los 10 finalistas para 2025, vale la pena detenerse a mirar qué representa realmente este fondo, por qué sigue siendo relevante y cómo, lejos del show y el espectáculo, aquí se cocina la moda del futuro.
Desde su creación en 2003, el CFDA Fashion Fund no solo ha premiado a diseñadores emergentes, sino que ha moldeado el panorama del diseño en Estados Unidos. Y no es una exageración: basta con mirar el listado de nombres que alguna vez fueron finalistas o ganadores. Hablamos de gigantes como Proenza Schouler, Christopher John Rogers, Telfar, Thom Browne, Bode o Joseph Altuzarra. Diseñadores que hoy no solo dominan editoriales y alfombras rojas, sino que han redefinido lo que entendemos por moda americana.
La edición de 2025 llega con nuevos participantes y grandes expectativas. GAP Inc. se suma como patrocinador del fondo, con Zac Posen quien recientemente asumió como EVP y Director Creativo del grupo, integrándose al comité de selección. Por su parte, Tommy Hilfiger continúa respaldando el Desafío de Diseño, y el reto de Nordstrom, «Secure the Space», también regresa, reforzando el compromiso entre creatividad e industria.
El proceso de selección no es menor. Solo pueden postularse diseñadores que lleven al menos dos años en el negocio, que operen principalmente desde Estados Unidos, con menos de treinta empleados a tiempo completo y con ingresos anuales inferiores a 10 millones de dólares. Es decir, hablamos de marcas emergentes con potencial real, no solo de talento conceptual, sino de sostenibilidad empresarial.
Y si el fondo entrega apoyo económico y oportunidades de visibilidad, el verdadero valor está en el acompañamiento. El comité de este año es, sin duda, un dream team de la moda: Anna Wintour, Aurora James, Eva Chen, Mark Holgate, Nicole Phelps, Paloma Elsesser, Rickie De Sole, Roopal Patel, Steven Kolb, Thom Browne y Zac Posen. Un panel diverso, poderoso y profundamente conectado con los desafíos y oportunidades que enfrenta la moda hoy.
Más allá del glamour, el Fashion Fund cumple una función crítica: darle estructura, mentoría y recursos a proyectos creativos que muchas veces luchan por sobrevivir en un ecosistema dominado por conglomerados. En un contexto donde la independencia creativa es tan valiosa como frágil, este tipo de apoyo puede marcar la diferencia entre una marca prometedora y una marca que realmente perdura.
También es importante entender que, en este punto, el CFDA Fashion Fund no solo forma diseñadores; forma narrativas. Cada finalista representa una visión particular del vestir, del consumo y del rol de la moda en la cultura. Que hoy estemos hablando del éxito de Telfar o del crecimiento de Bode no es casualidad: es el resultado de una apuesta sostenida por propuestas diferentes, frescas y con identidad propia.
En un mundo donde la moda puede volverse ruido, el Fashion Fund es ese espacio donde aún se escucha la voz del creador. Donde una prenda puede ser una idea, una declaración política, una exploración de herencia o una promesa comercial. Y donde los ojos más influyentes del sector están dispuestos a escuchar.
La próxima generación de íconos del diseño está a punto de ser revelada. Y aunque todavía no conocemos los nombres de los 10 finalistas de 2025, sabemos que, como cada año, su selección traerá nuevas preguntas, nuevas estéticas y nuevas posibilidades para una industria que necesita reinventarse constantemente.
Porque al final la moda del mañana no se impone desde arriba. Se construye desde estos espacios: donde el talento joven tiene algo que decir y, gracias al CFDA Fashion Fund, tiene también quién lo escuche.