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¿TikTok está rompiendo el hechizo del lujo?

Por Camila Castro

Durante décadas, el lujo se sostuvo sobre tres pilares aparentemente inquebrantables: exclusividad, narrativa y escasez. Las marcas de lujo construyeron imperios alrededor del misterio, la tradición y la idea de que lo verdaderamente deseable es también lo casi inalcanzable. Pero como todo en la moda, los pilares también pueden tambalear. Esta vez, la conversación inicia en China, con el algoritmo de TikTok como cómplice, y con una pregunta incómoda para la industria: ¿qué pasa cuando el consumidor descubre que puede comprar la promesa del lujo, sin pagar el precio completo?

En medio de la tensión comercial entre China y Estados Unidos, algunas fábricas chinas han comenzado a usar TikTok para comercializar directamente al consumidor americano. No con bailes virales, sino con una narrativa un poco más llamativa: “estos leggings salen de la misma línea que los de Lululemon”, “estos bolsos vienen de la misma fábrica que las de Louis Vuitton o Hermes.” Los videos muestran procesos de manufactura detallados, bolsos bien construidos, y precios que parecen sacados de otro universo. Uno donde el lujo ya no es tan escaso, ni tan lejano, sino alcanzable desde una compra en TikTok shop.

Las marcas, por supuesto, han salido a desmentir estos videos. Louis Vuitton ha declarado que ninguno de sus productos se fabrica en China. Lululemon asegura que solo un pequeño porcentaje de su producción final ocurre en ese país y publica un listado detallado de sus proveedores autorizados. Pero el daño (o la disrupción, según desde dónde se mire) ya está hecho. Millones de usuarios han visto los videos, miles han comprado y un número aún mayor se pregunta si realmente vale la pena pagar 3.000 dólares por un bolso, cuando uno “igualito” cuesta 30 y llega en dos semanas.

Esto va mucho más allá de la falsificación. No se trata de copias mal hechas vendidas en un callejón oscuro. Lo que está en juego aquí es la credibilidad del sistema completo. Si el lujo siempre se apalancó en la escasez, en las ediciones limitadas, las listas de espera, y las tiendas con acceso restringido, la venta masiva de productos visualmente idénticos amenaza con acabar con la magia y el misterio de la industria. Porque si todo el mundo puede tener algo que parece un Birkin, ¿sigue siendo un Birkin? ¿O se convierte en un bolso más, flotando en el océano infinito del fast fashion elevado?

Económicamente, esto representa una bomba de tiempo para las casas de moda. El modelo tradicional se basa en mantener un estatus de rareza y deseo. Si ese ideal se rompe, se rompe también la capacidad de imponer precios tan elevados. Y eso tiene implicaciones profundas en una industria que ya está viendo cómo su consumidor cambia: las nuevas generaciones valoran la estética y el acceso más que el logo o la tradición. Quieren lujo, pero no necesariamente quieren el precio que lo acompaña.

Y ahí entra TikTok como nuevo árbitro cultural. No solo cambia cómo descubrimos moda, sino cómo la valoramos. En esta red social, la autenticidad se redefine constantemente: ya no importa tanto si un bolso es original, sino si se ve bien en cámara, o si genera likes.  ¿Estamos viendo el fin del lujo como lo conocíamos? Tal vez no. Pero sí estamos ante una transformación que no se puede ignorar. El lujo, como concepto, ya no puede sostenerse solo sobre el secreto y la escasez. En el mundo digital, donde todo se comparte y todo se copia, el verdadero valor está en la historia que cuentas, no en cuánto escondes.

Y si TikTok te puede mostrar el detrás de cámaras, el patrón, la costura y hasta el precio real, quizás la magia ya no esté en el objeto, sino en lo que aún queda por reinventar.

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