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El germinador: Luigi Cani se lanza en paracaídas para salvar la Amazonía

luigi cani
Créditos: Red Bull

La leyenda del paracaidismo ha llevado el activismo ambiental a nuevas alturas: plantar 100 millones de árboles de una sola vez.

A pesar de ostentar el récord mundial por realizar un salto en paracaídas con el paracaídas más pequeño del mundo y de haber sido la primera persona en lanzarse con traje de alas al Gran Cañón mientras iba en una motocicleta, la maniobra más angustiante de Luigi Cani fue la más reciente.

“Fue el único salto de mi vida en el que contuve la respiración durante todo el tiempo”, dice el brasileño, quien ha establecido 11 récords mundiales de paracaidismo y ha realizado alrededor de 14.000 saltos. “Mi corazón latía muy rápido. Sentí que me iba a dar un infarto”.

“Tuve dificultades para sostener la caja. Casi me fracturo la muñeca y los dedos. Logré estabilizarme a unos 6.000 pies”.

Luigi Cani

En enero de este año, Cani se lanzó desde un avión que sobrevolaba una zona deforestada de la selva amazónica. Junto a él viajaba una caja desde la cual liberó 100 millones de semillas pertenecientes a 27 especies de árboles nativos. La deforestación ha devastado durante décadas la selva tropical más grande del planeta y, en 2021, los daños alcanzaron su nivel más alto en 15 años, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil. No podía haber un mejor momento para que Cani interviniera en esta zona de 100 kilómetros cuadrados, ubicada a 130 kilómetros de Novo Aripuanã, en el norte del país.

Cinco años de cuidadosa planificación dieron lugar a este proyecto. Fue necesario un enorme esfuerzo para obtener los permisos de las autoridades aeronáuticas brasileñas, construir una caja biodegradable capaz de distribuir las semillas correctamente y transportar 3,5 toneladas de equipo —además de un equipo de filmación— hasta la Amazonía. Cada semilla fue recolectada a mano en áreas cercanas de la selva dos meses antes del salto para garantizar las mayores probabilidades de germinación.

De las muchas cosas que podían salir mal, varias efectivamente ocurrieron. Tres cajas de prueba fallaron pocos días antes del lanzamiento definitivo.

“Se nos estaba acabando el tiempo”, recuerda Cani. “Pasamos toda la noche tratando de encontrar una manera de sellar una fuga en la caja”.

El día del salto, la presión por hacerlo bien era enorme.

“Tuve dificultades para sostener la caja. Casi me fracturo la muñeca y los dedos. Logré estabilizarme a unos 6.000 pies [1.800 metros] y las semillas fueron liberadas exactamente donde queríamos. Fue una sensación de éxtasis absoluto”.

Una vez que las semillas llegan al suelo, el índice de germinación supera el 95 %, y los árboles resultantes pueden alcanzar hasta 50 metros de altura.

Podemos monitorear el sitio por satélite. Tomará alrededor de dos años ver realmente la diferencia”, explica.

Pero los esfuerzos ambientales de Cani están lejos de terminar. La planificación de su próxima hazaña —que combinará el paracaidismo con la limpieza de plásticos en el océano— ya está en marcha.

“He estado saltando durante 25 años y siempre llevé los límites al extremo con saltos arriesgados”, afirma. “Ahora tengo 51 años y ya no siento esa necesidad de buscar el peligro. Quiero hacer algo para ayudar. Al igual que el lanzamiento de semillas, este próximo proyecto tendrá un verdadero propósito”.

Puedes seguir a Luigi Cani en Instagram.


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