Camille Cheng, tres veces olímpica y nueva embajadora de la salud mental del COI, reflexiona sobre su experiencia personal con el bienestar mental, cómo se percibe este tema en su hogar en Hong Kong y sobre qué consejos puede ofrecer a otros atletas.
Lograr equilibrar el bienestar mental con los objetivos de competición puede ser difícil para los atletas, pero la nadadora Camille Cheng espera poder ayudar a quienes necesiten apoyo.
Triple olímpica por Hong Kong, es la cofundadora de la organización benéfica de salud mental «Mind the Waves», junto con sus compañeras olímpicas Stephanie Au y Jamie Yeung, que ayuda a jóvenes en su país.
Camille ha sido nombrada recientemente embajadora de la salud mental del COI, y utiliza su experiencia personal para apoyar a los atletas y ofrecer orientación sobre las iniciativas de salud mental del COI.
Nos hemos reunido con Camille para hablar sobre su nuevo papel, su experiencia con la salud mental, cómo se percibe este tema en Hong Kong y qué consejos tiene para los jóvenes atletas.
Es un honor que me hayan nombrado embajadora de la salud mental del COI.
Es un puesto que reúne todas mis pasiones: los Juegos Olímpicos, el apoyo a los atletas y la salud mental.
Me apasiona poder mantener conversaciones abiertas con los atletas y poder luchar en su nombre para satisfacer sus necesidades.
El equilibrio entre el entrenamiento físico y mental
Competir en mis primeros Juegos en Río 2016 fue un sueño de la infancia hecho realidad, pero me di cuenta de que faltaba algo.
Aunque me encontraba en plena forma física, sufría un bloqueo mental. Y, después de regresar a Hong Kong, empecé a cuestionar mi carrera y me sentí muy sola.
Al haber estudiado psicología en la universidad, reconocí que en mi tierra natal se prestaba un apoyo limitado a la salud mental, y entrenar en el extranjero me hizo darme cuenta de que podemos entrenar nuestra mente de manera similar a como entrenamos nuestros músculos.
Hay un dicho que afirma que el rendimiento deportivo es un 90 % mente y un 10 % físico, y me pregunté por qué mi entrenamiento no reflejaba esos porcentajes.
Desde entonces, he dado prioridad a trabajar de forma proactiva en mi bienestar mental junto con mi entrenamiento físico, un aspecto esencial que me ha mantenido en pie a lo largo de mi carrera.
A menudo, hablo de la necesidad de contar con una «caja de herramientas» para la salud mental. Con el paso de los años, he añadido nuevas a mi caja y he actualizado las que ya tenía.
Dichas herramientas pueden incluir llevar un diario, meditar o incluso recurrir a ayuda profesional. También es importante contar con una red de apoyo sólida en la que puedas hablar con tus compañeros de equipo y entrenadores.
El progreso en Hong Kong
Aunque hemos experimentado un cambio positivo en Hong Kong con respecto a la salud mental, convirtiéndose en un tema más importante, todavía nos enfrentamos a ciertos desafíos.
Para progresar, necesitamos educar sobre el tema. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía.
Pero no todo el mundo sabe hablar sobre sus emociones, por lo que es necesario educar a las personas sobre cómo iniciar esas conversaciones.
Además de la información y la educación, es necesario garantizar que haya opciones de atención adecuadas y que estas sean accesibles para quienes las necesitan.
Impulsando el cambio con mi equipo
Tras Tokyo 2020, mis compañeras y yo quisimos usar nuestras plataformas como atletas olímpicos para causar impacto fuera de la natación, y todas compartíamos la pasión por la salud mental.
Pensé en lo que yo hubiera necesitado de joven, y mis reflexiones se vieron reflejadas en las preguntas que escuchamos de los jóvenes atletas, que se centraban más en el estrés y la presión que en el rendimiento deportivo.
Empezó como tres amigas teniendo conversaciones vulnerables y abiertas en un podcast y, rápidamente, se convirtió en una organización benéfica llamada «Mind the Waves».
Ahora, queremos fomentar la salud mental a través del deporte, así como las conversaciones sobre el tema dentro del mundo del deporte.
Compartiendo con empatía
Si soy sincera, las conversaciones sobre el autocuidado o la recuperación parecen sencillas. Algo fácil y lineal. Pero mi experiencia no lo ha sido y escuchar que lo son puede hacerme retroceder si sigo teniendo problemas mentales.
Como embajadora, sé que es importante compartir mi historia con sensibilidad, respetar la experiencia de cada persona y fomentar conversaciones abiertas, sin estigmas, para que nadie se sienta solo o incomprendido.


