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Saks Global ¿Qué significa la bancarrota del gigante del lujo para el retail y la moda?

Saks Global, la matriz del emblemático Saks Fifth Avenue, presentó una solicitud de bancarrota bajo el Capítulo 11 ante un tribunal estadounidense a inicios de 2026. Lo que podría leerse como un episodio aislado de turbulencia financiera representa, en realidad, uno de los momentos más reveladores para el sector del retail de lujo en décadas. La noticia sacudió tanto a consumidores como a marcas, proveedores y analistas porque no se trata de un minorista más. Es la caída de un icono que lleva 159 años conmoviendo la manera en que se consume moda en Estados Unidos y en el mundo entero.

El proceso bajo el Capítulo 11 permite a Saks reorganizar sus finanzas mientras sigue operando sus tiendas, incluidas Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman, Neiman Marcus, Saks OFF 5th y más. La empresa aseguró cerca de 1,750 millones de dólares en financiación para sostener sus operaciones mientras se define un plan de reestructuración. Pero esta historia no nace en un solo día. Es consecuencia de decisiones estratégicas, cambios en los hábitos de consumo y un contexto económico donde las deudas apalancadas, el descenso del tráfico en tiendas físicas y la competencia digital han cambiado las reglas del juego.

La quiebra de Saks Global se entiende mejor si se mira a la luz de una fusión ambiciosa que pretendía crear un “coloso del lujo”. La adquisición de Neiman Marcus en 2024 por 2.7 mil millones de dólares, respaldada en parte por inversores como Amazon, buscaba combinar fuerzas para competir con las grandes plataformas digitales y otros grandes almacenes. Sin embargo, las altas cargas de deuda y la desaceleración del gasto en bienes de lujo hicieron que esa apuesta resultara insostenible, llevando finalmente a la compañía a solicitar protección legal.

Esta bancarrota es un indicador de algo mayor: el modelo tradicional de “grandes almacenes” está bajo una presión estructural intensa. Durante años, Saks Fifth Avenue fue un destino casi obligatorio para quienes buscaban lo último en moda de lujo, un espacio donde las prendas de diseñador y los accesorios más emblemáticos convivían bajo un mismo techo. Esa experiencia física, ese ritual de ir a la tienda para descubrir colecciones completas, tuvo sentido mientras el comercio electrónico crecía, pero coexistía con una clientela dispuesta a pagar por la experiencia. Hoy esa ecuación ya no funciona igual.

Los consumidores han cambiado. El auge del comercio electrónico y las ventas directas al consumidor de las casas de moda han capturado una porción significativa del gasto en lujo. Marcas como Chanel, Gucci o Louis Vuitton han fortalecido sus canales propios, reduciendo la dependencia de grandes tiendas para distribuir sus colecciones. Esto ha erosionado el papel que almacenes como Saks solían jugar como intermediarios exclusivos entre marcas y compradores.

La quiebra no solo afecta a Saks como entidad. Tiene efectos colaterales significativos para las marcas que dependen de ella como canal de distribución. Muchos proveedores ya redujeron o pausaron envíos a medida que surgían señales de estrés financiero, dejando a Saks con inventario reducido. Para marcas más pequeñas, esta situación puede ser especialmente grave. Aquellas que veían en Saks un socio de ventas clave ahora enfrentan incertidumbre sobre pagos y relaciones comerciales que, en algunos casos, representan una parte considerable de sus ingresos.

El impacto también se siente entre los consumidores. Hoy es común ver descuentos acelerados y cambios en la oferta dentro de las tiendas. Esa estrategia puede atraer compradores a corto plazo, pero debilita aún más la percepción de valor que distingue a un gran almacén de lujo de un simple outlet. Mientras tanto, competidores como Nordstrom, Bloomingdale’s o incluso boutiques independientes y plataformas digitales especializadas parecen mejor posicionados para capitalizar este momento, adaptándose más ágilmente a las preferencias y comportamientos actuales.

¿Qué significa todo esto para el futuro de la moda y el retail? La bancarrota de Saks Global no es simplemente la historia de una empresa que fue demasiado lejos con su expansión. Es la señal de que el modelo de tiendas departamentales como epicentros de moda está en una encrucijada. La sobrevivencia de estas tiendas dependerá de su capacidad para ofrecer algo que vaya más allá de una curaduría de productos: experiencias inéditas, relaciones directas con el cliente y propuestas que integren comunidad, cultura y comercio de manera inteligente.

También resalta la creciente importancia de estrategias omnicanal efectivas y de la autonomía de las marcas en sus propios canales de venta. La dependencia de intermediarios con estructuras de costos altas y márgenes estrechos ya no es sostenible en un mercado que valora flexibilidad, personalización y conveniencia.

Saks Fifth Avenue seguirá siendo un nombre emblemático en la historia de la moda, pero su futuro depende de su capacidad de reinventarse. El Capítulo 11 no significa el final inmediato, sino la oportunidad de recalibrar. Qué tan profunda y radical sea esa recalibración determinará si Saks puede emerger de este proceso como una versión moderna de sí misma o si quedará como lección histórica de un modelo de retail que ya no responde a los tiempos actuales.

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