Por: Camila Castro
Kenzo se prepara para uno de los gestos más significativos de la próxima Paris Men’s Fashion Week. No por el tamaño del show ni por la cantidad de invitados, sino por el lugar elegido y lo que ese espacio representa. La casa fundada por Kenzo Takada abrirá las puertas de la residencia personal de su creador para presentar la colección otoño 2026, una decisión que conecta pasado, presente y futuro de la maison de forma directa y profundamente simbólica.
Ubicada detrás de un edificio parisino del siglo XVIII, la casa de Kenzo Takada es uno de esos espacios que parecen existir al margen del ritmo de la ciudad. Construida en 1993 y rediseñada en 2018 por Kengo Kuma & Associates, la residencia es un oasis zen donde la arquitectura japonesa dialoga con la calma, la madera, la luz y el agua. No es solo una vivienda. Es una declaración estética. Y ahora, se convierte en escenario.
El 21 de enero, Kenzo y su director creativo Nigo presentarán allí las colecciones masculinas y femeninas de otoño 2026 ante la prensa. A lo largo de la semana de la moda, el espacio permanecerá abierto para experiencias privadas por invitación, transformándose en lo que la casa define como un entorno creativo multifacético. Moda, diseño, arquitectura, comida y música convivirán en una propuesta inmersiva curada por Nigo, más cercana a una vivencia cultural que a un desfile tradicional.
La elección del lugar no es casual. En un momento en el que el lujo se redefine menos por la ostentación y más por el acceso, Kenzo apuesta por lo íntimo, lo raro y lo cargado de significado. Presentar una colección en la casa de su fundador es una forma de regresar al origen sin caer en la nostalgia. Es activar la memoria como motor creativo.
Desde su llegada a Kenzo en 2021, Nigo ha trabajado con una idea clara. Recuperar el espíritu multicultural que definió a Kenzo Takada y traducirlo a un lenguaje contemporáneo. Fundador de A Bathing Ape y figura clave del streetwear japonés, Nigo entiende la moda como un cruce constante de referencias. Su visión siempre ha estado marcada por la mezcla de culturas, códigos y épocas. En ese sentido, su conexión con Takada no es solo estética, sino filosófica.
Kenzo Takada construyó su identidad creativa a partir de la curiosidad. Fue uno de los primeros diseñadores en integrar de forma natural influencias orientales y occidentales, rompiendo con la rigidez del sistema parisino. Su casa, al igual que sus colecciones, reflejaba esa mirada. Un espacio pensado no para impresionar, sino para habitar la calma y la contemplación. Recuperarlo hoy como escenario creativo es una forma de volver a poner esa sensibilidad en el centro de la conversación.
Nigo, que durante años ha optado por desfiles mixtos dentro del calendario masculino, recientemente decidió separar las presentaciones para dar mayor protagonismo a la colección femenina. Esta nueva etapa parece ir acompañada de un interés más profundo por el formato, el contexto y la experiencia. No se trata solo de mostrar ropa, sino de construir un entorno donde las prendas se entiendan desde su origen cultural y emocional.
La casa de Kenzo Takada ofrece precisamente eso. Un espacio que no impone, sino que invita. Que desacelera. En un calendario saturado de estímulos, esta propuesta se siente casi contracultural. Apostar por el silencio, la arquitectura y la experiencia sensorial es también una forma de lujo.
Este show marca un punto importante para Kenzo dentro del calendario parisino. Reafirma su identidad como una casa que no necesita competir desde el espectáculo masivo, sino desde la coherencia y la historia. Al abrir las puertas de su pasado, Kenzo no mira hacia atrás, sino que redefine cómo quiere ser leída en el presente.
En una industria donde cada vez más marcas buscan diferenciarse a través de formatos y narrativas, Kenzo encuentra fuerza en su raíz. Y al hacerlo desde la casa de su fundador, recuerda algo esencial. La moda no solo se presenta. Se vive.


