LOADING...

Advercopys

Bonos de carbono: ¿Solución climática o negocio opaco?

Por: Andrés Rodríguez

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, es urgente hacer una pausa y repensar las herramientas que hoy usamos para enfrentar la crisis climática. Uno de los instrumentos más controversiales es el mercado de bonos de carbono, una iniciativa que prometía ayudar a mitigar el cambio climático, pero que en muchos casos ha terminado beneficiando más a grandes corporaciones que a los territorios y comunidades que dicen proteger.

Según Daniel Gutiérrez CEO&FOUNDER de Shambala, el sistema actual de los bonos de carbono está plagado de problemas técnicos, metodológicos y éticos. La idea original, surgida en el marco del Protocolo de Kioto, era que los países más contaminantes (los llamados países Anexo I del Norte Global) pudieran financiar proyectos de captura de carbono en el Sur Global a cambio de reducir sus propias emisiones. Sin embargo, en la práctica, esto ha derivado en un negocio altamente opaco.

“Los estándares y metodologías que surgieron en Europa y Estados Unidos dieron demasiado poder a los desarrolladores de proyectos. Ellos inflaron líneas base y estadísticas para simular capturas de carbono que en realidad no estaban ocurriendo. Es un sistema opaco, que favorece a empresas y consultoras más interesadas en lucrar que en restaurar el planeta”, denuncia Gutiérrez.

Un ejemplo emblemático es el caso del territorio indígena Mowichina arü Maü, en el Putumayo colombiano. Allí, según Daniel, la petrolera Chevron compró más de 3 millones de créditos de carbono, certificados por una empresa vinculada al Grupo Santo Domingo, sin que el dinero haya llegado efectivamente a las comunidades locales.

“El carbono no es parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas. Hablar de compensación sin consulta previa ni inversión real en los territorios es una forma de colonialismo climático. Las comunidades no entienden por qué las certificadoras nacionales no están siendo rigurosas, este negocio se está haciendo a costa de los pueblos”, afirma Gutiérrez con vehemencia.

Mientras los créditos de carbono se usan como “parche verde” para empresas que no quieren transformar su sistema productivo, las verdaderas soluciones pasan desapercibidas.

“Comprar millones de bonos de carbono no es la solución, se trata de transformar nuestros sistemas productivos para que sean sostenibles en lo ambiental y dignos en lo humano. Si seguimos pensando que el objetivo de la sociedad es solo el crecimiento económico, jamás vamos a lograr los objetivos del Acuerdo de París”, plantea Daniel.

La actual administración del presidente Gustavo Petro ha expresado una postura crítica frente a este mercado. Este 6 de junio, el Congreso discutirá una Comisión Accidental de Bonos de Carbono, un espacio en el que, según Daniel, la juventud y las comunidades deben alzar su voz.

“No podemos seguir dejando estas decisiones en manos de directivos o UTL de congresistas, las voces juveniles y comunitarias deben estar en la mesa de discusión. ¿Cuál es la visión de sociedad que queremos? ¿Una que siga extrayendo sin regenerar, o una que transforme los territorios desde lo local y lo colectivo?”, cuestiona.

Es hora de dejar de romantizar los mercados de carbono como solución milagrosa, se necesitan políticas públicas que impulsen la regeneración ecosistémica real, inversión directa en comunidades y una economía basada en el respeto por la vida. Como advierte Gutiérrez: “El debate sobre los créditos de carbono debe ser más profundo. No se trata de compensar para seguir contaminando, se trata de crear empresas para la regeneración del planeta, no para el greenwashing ni el ‘upsetting’ climático.”

Este Día Mundial del Medio Ambiente, no celebremos con promesas vacías, escuchemos a las comunidades, cuestionemos el negocio del carbono y apostemos por una transición justa y transparente.

Compartir