Aunque la capital cuenta oficialmente con 17 humedales reconocidos según la Secretaría Distrital de Ambiente, existen otros cuerpos de agua que, pese a no estar en esa lista, conservan vegetación propia de estos ecosistemas y cumplen funciones claves para la biodiversidad urbana. Uno de ellos está dentro del campus del Colegio Los Nogales, que desde hace varios años trabaja en la restauración activa de este espacio para transformarlo en un laboratorio viviente donde los estudiantes aprenden sobre sostenibilidad, agricultura, compostaje, observación de aves y convivencia con la naturaleza.
Este humedal escolar que hoy es un refugio para más de 30 especies de aves, hace parte de un proyecto ambiental y pedagógico que articula la huerta, la cría de conejos, un sistema de paneles solares y procesos de compostaje, integrando ciencia, innovación educativa y cuidado del entorno. Este espacio se ha convertido en un corredor de biodiversidad dentro de la ciudad y en un centro de aprendizaje para todas las edades.
Innovación pedagógica al servicio del ambiente
El proyecto se desarrolla desde el Centro de Innovación Pedagógica, un espacio donde el colegio integra investigación educativa, inteligencia artificial, design thinking y metodologías activas para conectar lo que se aprende en clase con experiencias reales.
Los Nogales trabaja bajo el modelo de aprender y aplicar en simultáneo, que combina clases disciplinares con proyectos que llevan la teoría al campo, al humedal y a la huerta. La metodología de proyectos permite que los estudiantes exploren, se equivoquen, ajusten y vuelvan a intentar, con retroalimentación constante.
La formación docente es continua: talleres, acompañamiento para posgrados y redes globales de conocimiento mantienen al colegio a la vanguardia de la educación basada en retos y sostenibilidad.
Alianzas ambientales y redes globales
Las iniciativas ambientales del colegio se fortalecen con alianzas como Fundación Natura y otras organizaciones que conectan el aprendizaje con sostenibilidad, movilidad segura y alimentación saludable.
Además, redes internacionales como Round Square y Village Institute vinculan a los estudiantes en encuentros globales de liderazgo y servicio, ampliando la conversación sobre cambio climático, conservación y ciudadanía ambiental.
La inteligencia artificial, incorporada como herramienta didáctica, complementa, sin reemplazar habilidades fundamentales como la lectura profunda, el pensamiento matemático y la observación científica en campo.
Un modelo para el futuro
Con un humedal restaurado, huertas productivas, un sistema de energía solar y más de 30 especies de aves registradas, Los Nogales consolida un modelo donde la educación ambiental no es un tema de clase, sino una experiencia diaria. Un espacio que demuestra que Bogotá tiene más vida de la que se ve en los mapas oficiales, y que las aulas pueden ser escenarios de conservación activa dentro de la ciudad.


