Créditos: Adweek.com
Juanjo Duran no comenzó su carrera esperando liderar uno de los equipos globales de alianzas de contenido más influyentes de Google. De hecho, se describe a sí mismo como “un ingeniero frustrado”. Desde temprano supo dos cosas: amaba la tecnología y le apasionaba construir relaciones. Lo que no esperaba era cómo esa combinación impulsaría una carrera de 15 años moldeando la manera en que miles de millones de personas acceden al entretenimiento.
En Google, el rol de Duran se centra en guiar a socios —plataformas de streaming, gigantes de medios y creadores emergentes— a través de las complejidades de distribución en Android, Google TV, Play Store y más. Es un trabajo que depende tanto de la diplomacia como del conocimiento técnico. La cultura de Google lo exige. “Tienes a muchas personas que no te reportan directamente, en todos los niveles, y aun así necesitas influir en ellas”. Por eso les recuerda constantemente a los miembros de su equipo que su reputación es su herramienta de liderazgo más poderosa. “Tú eres la marca”.
Liderar significa comprender los objetivos de los colaboradores. “Necesitamos entender en qué etapa están nuestros socios”, afirma Duran. Algunos buscan distribución. Otros, descubrimiento. Muchos quieren ingresos. Su equipo se apoya fuertemente en los datos para medir el progreso, pero también anticipa hacia dónde se dirige la industria, a veces incluso antes que los propios socios.
Esa misma visión también define su perspectiva sobre el mayor cambio actual: la explosión del video vertical.
Duran cree que no se trata solo de una tendencia, sino de una redefinición fundamental de cómo se crea y consume el entretenimiento. “Las nuevas generaciones no consumen contenido de la misma manera que las generaciones anteriores… y eso es completamente normal”. Los microdramas, episodios verticales cortos y serializados originados en Asia, apenas comienzan a ganar terreno en Estados Unidos. “Apenas estamos viendo la punta del iceberg”.
A pesar de la velocidad de los cambios, la conexión de Duran con su trabajo es profundamente personal. “Básicamente me pagan por ver contenido”, bromea, pero la realidad es que disfruta ver el impacto directo de las alianzas que construye. “Ya sea en un dispositivo, en el carro o en la sala de la casa, puedo verlo… y lo disfruto”. Esa satisfacción, dice, es lo que hace posible mantenerse durante tanto tiempo en una empresa en constante evolución. “Necesitas ser feliz y disfrutar lo que haces; de lo contrario, no es sostenible”.
El camino hacia Google no siempre le pareció claro. Nacido y criado en México, Duran admite haber atravesado largos periodos de síndrome del impostor, especialmente cuando comenzó a ganar visibilidad dentro del ecosistema tecnológico y mediático de Estados Unidos. “Dudaba de por qué me estaban eligiendo para hacer esto… ¿estoy listo?”. Incluso ahora, asegura que las dudas reaparecen con cada nueva etapa de crecimiento. La diferencia es que ya no lo ve como una debilidad. “Sucede cada vez que estás creciendo, y simplemente tienes que aceptar esa parte”. Atribuye a mentores dentro de Google, YouTube y la organización en general el haberlo ayudado a desarrollar esa resiliencia.
La lección más duradera que recibió de esos mentores es una que ahora comparte con los nuevos integrantes de su equipo. “Si algo te gusta, disfrútalo porque cambiará en seis meses. Si no te gusta, resiste porque también cambiará en seis meses”. Es una mezcla de realismo y optimismo. La reinvención no solo hace parte del ADN de Google, sino también de la industria en la que opera.
Para cualquiera que quiera ingresar hoy al mundo de los medios y el entretenimiento, el consejo de Duran es simple: “Desarrolla tu marca personal. Sé honesto. Confía en tu intuición”. En una industria construida sobre relaciones, tu credibilidad se convierte en tu moneda más valiosa.
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